Barbican C

“Mind the gap”: los bolsillos urbanos en medio de la vorágine Londinense

¿Has vivido la exquisita experiencia de disfrutar de un oasis de calma en medio de una ciudad que pareciese nunca detenerse? Si quieres disfrutar al máximo esta ciudad y su cultura ¡vale la pena estar atentos a estas oportunidades!.

“Mind the gap”, una mirada chilena a la arquitectura en Londres por Camila Rock.

Terraza de Barbican Centre, City of London, Londres. Fotografía de Édouard-Hue 2014.

Me encuentro sentada en el Barbican Centre, un lugar fascinante y lleno de historias, ubicado en el centro de Londres, construido en los 60’s sobre un sitio bombardeado durante el Blitz. Se trata de una ciudad amurallada dentro de la ciudad, ícono del “brutalismo inglés” y del movimiento moderno residencial durante la reconstrucción post-guerra. Viviendas, centros culturales, bibliotecas, teatros, galerías de arte, salas de conferencia, jardín infantil, invernaderos, Lagunas, bar, café, restaurante y plazas; todo en el mismo lugar. Multi-etario y multi-cultural, todos tienen su “metro cuadrado” para hacer lo que se les da la gana. Y a pesar de tener múltiples detractores es un proyecto que con el tiempo se ha transformado insdicutiblemente en un oasis de calma en medio del frenético mundo de negocios de Londres.

Y desde aquí, suena obvio preguntarse qué tiene este lugar como tantos otros de esta increíble ciudad que llama a un respiro, que atrae a una pausa, que invita a sentarse un rato y descansar los 5 sentidos de un tormentoso Londres que pareciese nunca parar. Infinitos parques, rincones verdes por doquier, y donde menos lo esperas, un banco y un árbol cobijan a un mendigo que intenta conversarle a un intrigado lector.

Probablemente es en Europa donde abundan estos “bolsillos urbanos”, pero ¿Qué es lo que hace que funcionen? ¿será quizá la idiosincrasia del europeo la que trae inmersa la virtud de disfrutar la ciudad y cuidarla como que fuese el jardín de la casa? Es verdad, los patios privados aquí son mas bien escasos, pero eso no significa que sea un imperativo para disfrutar del espacio público cada vez que se presenta la oportunidad.

Verano en “Granary Square”, comuna de Camden, Londres.

Es sorprendente, sobre todo en una metrópolis tan cosmopolita como Londres, la posibilidad de poder gozar de estos “respiros rurales” tan a la mano. Y es que son oasis que transportan a tierras remotas, donde el tiempo pareciese no avanzar y el silencio es claramente protagonista, donde lo único que importa es el espacio que cada uno tiene para esos 5 minutos de descanso, bueno, y si tienes suerte la tarde entera.

Hay algo en el tamaño de estos lugares que los hace perfectos para la interacción y en espacios creados con sensibilidad que respetan la capacidad física, sensorial y social de quienes los habitan. Se trata de lugares de medida justa, suficientemente compactos para que los usuarios puedan verse, oírse y reconocerse para entablar una conversación. Lugares para mirar al que pasa, donde el límite entre espacio público y privado se hace difuso pero es el justo para dar pie a la interacción social.
En palabras de J.Ghel en su libro “Life between the buildings”:  “Lugares donde hay spots cómodos para pararse y sentarse, especialmente a lo largo del borde de un espacio configurado. Edificios y espacios públicos que están diseñados para respetar el microclima local en vez de crear túneles de viento u hornos”.

Puede ser útil entonces ir un poco más atrás y revisar parte de la historia del planeamiento urbano de Londres, donde el “County of London Plan” (1943) y el “Greater London Plan” (1944) creados por Sir Patrick Abercrombie, entre otros estudios, posteriores fueron de significativa importancia.

Ver más grande.
“Londres: un análisis funcional” de la planificación urbana de la posguerra de Patrick Abercrombie. Pinchar la imagen para ver más grande.

El concepto de Abercrombie se centró principalmente en el control de la expansión urbana de la ciudad por medio de la creación de “cinturones verdes”. Cinco millas a la redonda actuarían como áreas de “amortiguación” conectadas por “vías parque” a comunas controladas y auto-sustentables alrededor de la ciudad. Estas, incorporarían nuevos proyectos de vivienda, industria e incluirían además infraestructura y entretenimiento para la comunidad. Este concepto del “New Town” a pesar de no haber sido implementado en su totalidad fue clave para el crecimiento urbano de Londres y abordar problemas de congestión y las condiciones de vida “anti-higienicas” de la época.

No menor fue la idea de mitigación de congestión y crecimiento controlado de la ciudad planteado por Sir Ebenezer Howard en 1898 en su llamado “Garden City Movement”, en el que se decretó la formación de “comunas satélites”, gran referente para Abercrombie. Cada una de estas comunas concentraría 32.000 habitantes en 6.000 acres (2.400 ha aprox.) basada en una geometría concéntrica con espacios abiertos, parques públicos y boulevares radiales que emanarían desde el centro. Estas serían auto-sustentables y cuando alcanzasen su máxima capacidad de población, una nueva “Garden City” sería creada. Habrían varias de estas “ciudades verdes” como apéndices de una ciudad central de 50.000 habitantes y la gente se movería de un lugar a otro a través de transporte público, principalmente tren.

El masterplan de Abercrombie abordó 5 problemas principales de la ciudad en ese momento:
1. Reducción de la congestión vehicular
2. Mejora del stock de viviendas, restringiendo la densidad, pero obligando a la mezcla de tipologías de casas y departamentos combinadas con espacios verdes (incluyendo tanto vivienda social como privada en cada área para así evitar el fenómeno de segregación social).
3. Creación de espacios abiertos para la recreación.
4. Zonificación de zonas industriales, llamando a la re-ubicación de estas en “satélites” situados en la periferia.
5. Infraestructura y transporte. En el que viviendas, industrias y espacios de recreación estarían conectados vía tráfico controlado y transporte público basado en un circuito de tren principalmente.

 

Estados Unidos v/s Europa: dos modelos de participación comunitaria.

La Calle Living-Room siguiendo el modelo de planeamiento urbano de muchas ciudades de Estados Unidos, las avenidas de nuestras ciudades en Chile y Latinoamérica han sido otorgadas mayoritariamente al flujo vehicular. Lo poco que pueda quedar para actividades dedicadas al peatón ha sido principalmente ubicado en Shopping Centres o paseos peatonales relacionados a algún tipo de actividad comercial que muchas veces ocurren en espacios privados dentro de edificios sin relación alguna con la ciudad. Esto, desencadena en un patrón de actividades sociales 100% monofuncional y pasivo: caminas con el fin de comprarte algo, te sientas un segundo solo para descansar porque luego sigues vitrineando, no tienes idea quién pasa por el lado porque el “window shopping” es a lo que viniste y el resto es perder tiempo. Los patios de comida son estrictamente para comer y cuando ya terminaste es hora de agarrar las bolsas, tomar el ascensor al estacionamiento y subirte al auto para volver a casa. Sin duda un amplio rango de actividades de recreación urbana y sociales quedan totalmente fuera de este modelo puramente comercial.

Parque “Hampstead Heath”, en el norte de Londres.

Por el contrario, si volvemos al modelo europeo, se hace fácil entender que a pesar de que toda ciudad posee gran número de avenidas dedicadas al tráfico peatonal, sólo en una realmente agradable, un alto porcentaje de aquellos que van caminando se verán tentados a hacer un alto a disfrutar del sitio en el que están y de la gente que los rodea, tornando el espacio público en un lugar de reunión, en una especie de “living room” urbano en el que siempre habrá espacio para la interacción. Son lugares multifuncionales donde los patrones de vida en la calle se caracterizan por su valioso mix de actividades; la gente pasea, camina, hace deporte, se sienta, disfruta al saxofonista mientras come o compra verduras en un pequeño market, se toma un café, asiste a eventos culturales u otro tipo de actividades y todo pasa en el mismo sitio. Las actividades pasivas como el vitrineo han sido poco a poco reemplazadas por un sin fin de eventos espontáneos y populares transformando la ciudad en una especie de foro cultural: música y teatro callejero, festivales en el parque, ballet, arte, entre otros, hacen del espacio público un lugar atractivo. Y esto sin el afán de comparar Londres con otras ciudades Europeas como Copenhagen por ejemplo, donde el modelo está logrado casi por completo.

 

¿Será cosa de tiempo?

Hoy recién de forma muy tenue y a ratos con bastante dificultad estamos cada vez más conscientes de los errores producidos por el diseño urbano pro-automóvil y de la necesidad de reconocer a la ciudad como parte de nuestra vida diaria. Esto, para quizás algún día pasar gradualmente a disfrutar de espacios de calidad generados con sensibilidad para el peatón, y quien quiera aprovechar 5 minutos de su tiempo en algún “bolsillo urbano”  sin tener que agobiarse de bocinazos, gritos y mal humor.

Un buen desafío para los chilenos será entonces impulsar a la educación y cambio de mentalidad de nuestra sociedad. Acostumbramos a concebir los espacios públicos erróneamente como el decorado de las ciudades o como lugares donde prolifera la delincuencia y las malas prácticas. Necesitamos entender que un espacio público no es mas exitoso en la medida que aumenta el número de transeúntes, sino aquel que los hace detenerse, contemplar, sociabilizar y disfrutar.

Ajedrez en “Regent’s Canal” – Comuna de Hackney en Londres.

Del diccionario inglés, la palabra “gap” se define como “un espacio o intervalo sin relleno; una ruptura en la continuidad”. Por lo tanto, para quien venga a Londres, le corresponderá entonces no solo tener cuidado a la bajada del metro cuando avisa tener cuidado con el espacio entre el tren y la plataforma, sino también deberá poner ojo a sus “gaps urbanos”. Tendrá que estar atento a este “sub-mundo” que hace posible disfrutar la calle, el espacio público, y con esto la ciudad, una metrópolis que con todo esto sin duda te da la opción de elegir la velocidad de vida en la que quieres vivir.

“So…mind the gap”.

 

Referencias:
1. Abercrombie, Patrick. Greater London Plan, London: University of London Press, 1944.
2. Carter, E.J. & Goldfinger, Erno. The County of London Plan, London: Penguin Books, 1945.
3. Howard, E (1902), Garden Cities of Tomorrow (2nd ed.), London: S. Sonnenschein & Co, pp. 2–7.
Camila Rock De Luigi, Arquitecto, Universidad de Talca. Luego de trabajar un año para entidades privadas y públicas, realiza Master en Arquitectura en Architectural Association London, una de las mas prestigiosas Escuelas de Arquitectura del mundo, el cuál terminó con Distinción Máxima. Durante este período, partició además en importantes concursos junto a algunos colegas, destacando EUROPAN Norway y la construcción de un pabellón experimental en la escuela de Arquitectura de ETH Zurich en colaboración con Architectural Association, ambos galardonados con el primer lugar. Hoy trabaja en Grimshaw Architects London, reconocido estudio del arquitecto Sir Nicholas Grimshaw.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

0sUYJc

Por favor, escriba el texto anterior: