Archivos de la categoría Mitos y Leyendas

No sólo de acontecimientos históricos, hechos reales y personajes que cambiaron el curso de la historia de Chile, está formada la cultura nacional. También hay relatos que de boca en boca han subsistido en el tiempo y permanecido a través de generaciones. Son esos cuentos sabrosos que nunca sabremos qué tan ciertos son, quién los inventó, ni cuando se originaron, pero los llevamos en nuestro inconsciente y cada cierto tiempo vuelven a aparecer.

Aquí es donde la magia lo cierto y lo incierto toma vida, especialmente en la imaginación de los más pequeños. Te dejamos la invitación a compartir aquellos cuentos y mitología chilena que aun recuerdas. Contáctate a info@comunidadchile.co.uk.

El Trauco, mitología chilena, Chiloé.

Fotografía de Seo2

El Trauco es un misterioso ser que habita únicamente en los bosques de la isla de Chiloé en el sur de Chile.

Seductor de mujeres jóvenes, enano de no más de 80cm de estatura, deforme y repelente, de facciones toscas y muy fuerte, similares a un tronco de un árbol. Viste de Quilineja (planta nativa), con un sombrero cónico del mismo material. Siempre porta un hacha de piedra y un bastón retorcido de madera llamado “Pahueldún”. Sus piernas terminan en simples muñones pues no tiene pies.
El Trauco, siempre alerta en espera de su víctima, pasa gran parte del día colgado en el gancho de un corpulento árbol llamado “tique” (autóctono de Chiloé, también conocido por Olivillo). Si alguien lo molesta es capaz de matarlo con la mirada, dejarlo deforme o sentenciado a morir antes de un año. Nunca actúa frente a testigos.

Foto de El Trauco por Loin des yeux

A  las mujeres jóvenes se le aparece en sueños, erotizadas y embrujadas de amor se las lleva hacia el bosque. Allí, sumergidas en este engaño, las posee.

Durante la noche, el Trauco regresa a compartir la compañía de su mujer gruñona y estéril; la temida Fiura.

Las seducidas aseguran que es un ser fecundador sobrenatural e inevitablemente  atrayente. Del cual ninguna mujer soltera y joven está suficientemente protegida.

El Trauco es la explicación  de la paternidad de todos los hijos naturales de Chiloé de antaño. Así el nacimiento no afectaba socialmente ni a la madre ni al niño, puesto que ambos están relacionados con la magia de un ser extraterreno.

Esto es Mitología puramente chilena.

Fuentes:

– Icarito

– Mi portal de educación.

– Reseña en estatua de “El Trauco” de Ancud, Chiloé.

– Cortometraje de El Trauco Duración: 10 minutos.

Guión: Henzo Lafuente & Pamela Schulz.

Director: Henzo Lafuente, Pamela Schulz, Celso Valdés.

Producción: FONDART. Año: 1995

Artículo elaborado por Macarena Gajardo-Sheridan.
Editado por Lorena Villegas.

Las tres pascualas en Concepción

"El diablo en Concepción" (2009): "Las tres Pascualas" por Paulo Meyer Pintor

 

Al centro-sur de Chile, se encuentra la ciudad de Concepción, considerada la segunda más grande del país después de la capital, Santiago. Hoy en día su atmósfera refleja la constante búsqueda del progreso y la modernización. No obstante, aún sobreviven historias antiguas como la leyenda de Las Tres Pascualas, que le dio el nombre a la laguna que colinda con la transitada Avenida Paicaví y donde hoy se encuentra la sede de la Universidad San Sebastián.

Foto por Osvaldo Martinez Farias

La leyenda cuenta que por los siglos “XVIII o XIX”, vivían en Concepción tres hermanas lavanderas, a quienes se las conocía como las tres Pascualas. Ellas, junto a otras lavanderas de la época acostumbraban a lavar juntas la ropa en una laguna cercana a su hogar, y cantando se las veía frecuentemente afanadas en esta labor que les daba su sustento.

Pero una tarde ocurrió algo inesperado. Otras compañeras fueron las que con sorpresa llegaron a la laguna tal como lo hacían todos los días y encontraron sus cuerpos flotando en el agua.

¿Qué había pasado? ¿Cuál fue la causa de tal desgracia?

Según se cuenta, las hermanas se enamoraron del mismo hombre, quien las sedujo y luego las abandonó. Desesperadas, ellas decidieron terminar con sus vidas y se arrojaron a la laguna.

Algunos agregan que en ese momento inexplicablemente se formó un gran remolino y las aguas furiosas, se desbordaron. Cuando la quietud volvió, la laguna tomó la forma de la luna en cuarto menguante y desde entonces, aún se les podría ver lavando o escuchar sus voces en el lugar.

Foto por brilla_no_no

Otras personas sostienen la versión de que habría llegado a hospedarse un forastero a la casa donde las Pasculas vivían con su padre. Allí el hombre se enamoró de las tres muchachas y cada una, en secreto, le correspondió su amor.

Sin embargo, él no supo a cuál de las tres escoger, asi que las citó a la laguna en una noche de San Juan.

Esa noche el forastero las esperó sentado en un bote flotando en la laguna y a las 12 de la noche, cuando él vio la revelación de San Juan y su reflejo en el agua, desesperado comenzó a gritar: ¡Pascuala!…¡Pascuala!… ¡Pascuala! Las tres creyeron ser las elegidas, vigorosamente entraron en la laguna y se ahogaron.

Desde entonces el misterio sobrevivió. Se dice que en las noches de San Juan, en la laguna a veces aparece un bote y aún se puede escuchar una voz angustiada que llama a las muchachas.

Esta misteriosa historia también dio origen a la obra teatral del mismo nombre, estrenada en Santiago en 1959 y que relata la aventura de forastero, que seduce a estas tres mujeres: Elvira, Úrsula y Catalina. Ellas se disputan su amor, pero como ninguna de las tres puede tener la exclusividad de su cariño, todas deciden ahogarse en una laguna. En algunas obras teatrales actuales a veces personifican al forastero como el diablo.

 

Foto por Paulina Ortiz.

Hoy no sólo la gente antigua de Concepción habla de esta leyenda, en Internet muchos jóvenes también pueden conocerla, encontrando más detalles que con un tanto de imaginación y el pasar de los años han enriquecido esta historia.

Rodeada de áreas verdes, estudiantes y parejas románticas, la Laguna de las Tres Pascualas es un lugar que ha recuperado poco a poco el esplendor que yacía en el olvido.

 

Fuente:

Wikipedia Laguna Las Tres Pascualas

– La tercera, Icarito Mitos y Leyendas chilenas

– Memoria chilena La leyenda de las tres pascualas

– Plath, O. 2002. Geografía del mito y la leyenda chilenos. Editorial Grijalbo Colección Biblioteca. Santiago de Chile, séptima edición, julio de 2002.

La rubia de Kennedy

En un día común y corriente, a finales del los años 70’s en la ciudad en Santiago de Chile, un taxista llega a casa después de un lento día de trabajo.  Después de una conversación con su mujer,  deciden trabajar horas extras realizando juntos la rutina del taxista, lo que resultaría no sólo inusual, sino la experiencia más extraña de sus vidas.

En este nuevo desafío, buscaron pasajeros por muchas calles de Santiago cuando finalmente en la Avenida Kennedy, entre  Américo Vespucio y Gerónimo Alderete, una joven mujer les hace parar. Ella era rubia, de tez clara, muy atractiva, vestía un abrigo de piel blanco que dejaba ver el final de un vestido largo del mismo color. Con una voz muy suave les solicita amablemente que la lleven al supermercado más cercano.  Ambos asintieron y sonrieron uno al otro mientras subía a la parte trasera del Taxi.

El taxista feliz y entusiasmado de haber logrado al fin un pasajero comenzó a acelerar el auto en dirección al destino solicitado. En el acto, la joven mujer exclama al taxista : “Por favor no corra, más despacio, más despacio” y su mujer le suelta un codazo por el arrebato. El taxista en fracción de segundos pensó en una disculpa,  pero cuando quiso darlas, miró por el espejo retrovisor y la joven rubia no estaba ahí. Él y su mujer se miraron atónitos por lo ocurrido, el auto no se había detenido y ni una puerta se había abierto. La joven simplemente había desaparecido.

Confundidos fueron a dejar constancia de tal extraño suceso en la comisaría de las Tranqueras, pero allí nadie lucía impresionado con su historia; ellos no eran los primeros en contarla. Días después, también leen el testimonio de Miguel Castañares y Carlos Sanhueza en los medios. Ellos como muchos otros relataban un suceso similar. “Exactamente, en la avenida Kennedy, una hermosa mujer, rubia  de tez clara y vestida de blanco hace parar a los autos de taxistas y matrimonios. Luego, cuando el conductor mira por el espejo retrovisor, la bella muchacha ha desaparecido sin que el auto se haya detenido”, relataban los periódicos de la época.

Así ellos supieron que fueron testigos de la aparición de una joven rubia muy popular en esos años, conocida con el pseudónimo de La rubia de Kennedy. Hoy, una de las leyendas urbanas más populares de Santiago.

“La rubia de Kennedy”

Este cuento se basó en el mito de la Rubia de Kennedy, que más de alguno ya lo habrá escuchado y ahora yace en el baúl de los recuerdos.  En cuanto a la historia detrás de este mito nos remonta al paisaje de Santiago a fines de los 70’s y donde ciertamente la comisaría de las Tranqueras en Vitacura registró decenas de testimonios de esta rubia que hacía parar a los automovilistas,  por lo que se inició una investigación al respecto. Incluso se llegó a decir públicamente que podría tratarse de un espíritu de una mujer llamada Marta Infante quien murió en un accidente de tránsito en Kennedy con Gerónimo Alderete en 1978. Así,  por varios meses, el tema se mantuvo en los medios hasta que una revista de reportajes logró establecer que todo era un engaño. Una pareja había escuchado en España la historia de una mujer que se aparecía en la calle y se le ocurrió adaptarlo a nuestro país.

Pero si bien el tema desapareció de los medios, el mito de la rubia siguió viviendo, a tal punto que a mediados de los 90’s se hizo una película sobre su historia. No le fue muy bien ni en críticas ni en taquilla, pero logró reavivar el mito del falso fantasma.

Hoy, este mito se encuentra en repetidas páginas de Internet agregando más detalles de las especulaciones de su historia y apariciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ve el tráiler de la Película La Rubia de Kennedy en Gran cine.tv

Referencias y más información en:

Cuentos y leyendas del Centro de Chile en educachile.cl

Rubia de Kennedy en Wikipedia.org

–  Reportaje Los Fantasmas de Santiago del periodista Alberto Urquiza en Mega.cl

 

Mitos y leyendas

Hay relatos que de boca en boca han subsistido en el tiempo a través de generaciones de chilenos. Son esos cuentos que nunca sabremos qué tan ciertos son, quién los inventó, ni cuando se originaron, pero los llevamos en nuestro inconsciente formando parte de nuestra cultura.

Aquí es donde la magia lo cierto y lo incierto toma vida, especialmente en la imaginación de los más pequeños.

Para publicar tu propia versión de una leyenda urbana, cuentos y mitología chilena. Contáctate a info@comunidadchile.co.uk

Títulos:

El Trauco

La Pincoya

La rubia de Kennedy

Las tres pascualas

La Pincoya

(Foto por pajarístico)

En la Región de los Lagos hay una isla que se llama Chiloé, donde suceden cosas extraordinarias que nadie entiende muy bien. En este místico lugar es donde se desarrolla el cuento de la Pincoya, una hermosa joven sirena de pelo negro largo que vive en al mar de esa isla. Sus vestidos están hechos de algas marinas y es famosa por bailar únicamente en esas costas.

Huenchula era la esposa del rey del Mar. Vivía con él desde hacía un año. Acababa de tener una hija, y quería llevarla a casa de sus abuelos, en tierra firme. Iba recargada, porque además de su bebé traía muchos regalos. Su esposo, el Millalobo, los enviaba para sus suegros. Era una disculpa por haber raptado a su hija. Huenchula tocó a la puerta de la cabaña. Desde que le abrieron, hubo un alboroto de alegría. Palabras superpuestas a los abrazos. Risas lagrimeadas. Frases interrumpidas.

Los abuelos quisieron conocer a su nieta. Pero estaba cubierta con mantas. Huenchula les describió cada una de sus gracias. Les hizo escuchar sus ruiditos. No los dejó verla. Sobre su hija no podían posarse los ojos de ningún mortal. Los abuelos entendieron. Esta nieta no era un bebé cualquiera. Era la hija del rey Mar. Por lo tanto, tenía carácter mágico y la magia tiene leyes estrictas. Pero cuando su hija salió a buscar los regalos y los dejó solos con la bebé, por un ratito nomás, los viejitos se tentaron. Se acercaron a la lapa que servía de cuna de su nieta y levantaron apenas la puntita de las mantas para espiar. Total, ¿qué podía tener de malo una miradita?

La beba era como el mar en un día de sol. Era un canto a la alegría. No querían taparla de nuevo, ni sacarla de su vista. En eso regresó Huenchula, vio a su hija y gritó. Bajo la mirada de sus abuelos la pequeña se había ido disolviendo, convirtiéndose en agua clara. Huenchuela se llevó en la lapa las mantas, y a su bebé de agüita. Se fue llorando a la orilla. En el mar volcó despacio lo que traía. Luego se zambulló y nadó entre lágrimas y olas hasta donde estaba su marido, que la esperaba calmo y profundamente amoroso. El Millalobo la tranquilizó. —¿Por qué no miras hacia atrás? Ahí estaba la Pincoya, su hija. El mar la había hecho crecer de golpe. Era una adolescente de cabellos dorados, con el mismo encanto de un bebé estrenando el mundo.

Los pescadores chilotes dicen que con su danza en la playa al son de las olas del mar puede predecir la buena o la mala pesca. Cuentan por ejemplo, que si los pescadores se han portado bien, se le puede encontrar bailando y cautivando a los peces, lo que indica buena pesca.  Pero de manera contraria, si alguno de los pescadores ha tenido mal comportamiento, ella podría terminar su hermosa danza dando la espalda al mar. Lo que significará mala pesca al día siguiente. Es por ello que los pescadores afortunados que la han visto bailar, esperan ansiosos ver el final, así sabrán si la pesca será buena o mala.

También dicen que la Pincoya canta a los pescadores perdidos. Su canto es tan hermoso y fino que los pescadores no pueden evitar seguirla. Así, la Pincoya puede decidir el futuro de un buen pescador guiándolo a la costa o puede decidir el futuro de un mal pescador perdiéndolo en el mar o también puede incluso entregarlos al Caleuche.

Por Macarena,

En memoria de mi padre, Aroldo Gajardo.

Información complementaria: www.encuentos.com